Un paso curioso seguido de una pausa para tocar conchas vale más que cualquier reloj. Propón metas visibles, como un espigón o un faro cercano, y celebra cada pequeño avance. Si alguien se cansa, cambia el juego: contar bateas, adivinar nubes y escuchar gaviotas renueva la energía.
Menos peso, más juego. Una cantimplora por persona, gorra con visera, toalla fina de secado rápido y una bolsa para residuos marcan diferencia. Añade un botiquín mínimo con tiritas, pinzas para espinas y suero fisiológico. Evita chanclas sueltas; sandalias cerradas protegen mejor en rocas resbaladizas.